Sacá manicomio, poné escuela

Conversación entre el Frente de Artistas del Borda y el colectivo Una ventana en la escuela. Hipótesis entre lo escolar y lo no escolar, el manicomio y la desmanicomialización. Prepotencias de la libertad y experiencias sin lengua.

Nos cae en el mail de la escuela -CFP 24, Colectivo La Ventana1¿Quiénes somos? ¿Nos develaría acaso el contarles quiénes somos? ¿Hay alguna esencia que nos podría de antemano definir? ¿Hay alguna coagulación identitaria que nos pondría a salvo de alguna de las muchas ambivalencias de época? En principio podemos decir que somos un grupo de personas (¿diez?, ¿quince?, ¿importa cuántos?) que se juntan una vez por semana desde hace más de 2 años en una sala de cuatro por cinco metros con una ventana que da a la calle Artigas, en el barrio de Flores, a conversar los jueves a la mañana. Así que, diremos con muchas dudas, que vamos siendo cada vez, un grupo de personas que intenta encontrarse, y a veces lo logra (…)
Hace tiempo que se habla de la tramitación de la muerte de la escuela tal cual como fue otrora creada, inventada… Vale la aclaración entonces. También funciona allí ocasionalmente en ese lugar donde nos reunimos, la dirección de una escuela. La ventana surge entonces desde los escombros de una escuela de oficios (el Centro de Formación Profesional Nº 24), como los yuyos que crecen a veces entre las grietas de un adoquín, de entre las entrañas de una dirección indireccionada. La Ventana, arriesgamos entonces, es un lugar que nace donde todo parecería estar cerrado y cargado de representaciones y sentidos plenos. Grupalidad colectiva-afectiva allí donde sólo o mayoritariamente “debería haber” estatalidad aglutinando, y donde hoy sabemos, proliferan los desorientados proyectos individuales (…)
Texto completo en el sitio:http://laventana-cfp24.blogspot.com.ar/p/quienes-somos.html
- el texto Manifiesto basura, una suerte de haiku poético escrito por un par de integrantes del Frente de Artistas del Borda2El Frente de Artistas del Borda es una experiencia que surge a fines del año 1984 con el objetivo de construir colectivamente producciones artísticas, posibilitando que, a través de diferentes formas de presentación, se genere un continuo vínculo con la sociedad. Cuestionando de esa manera el imaginario social con respecto a la locura, realizando así una práctica desmanicomializadora. El FAB cuenta con 12 talleres gratuitos a los cuales concurren personas internadas, externadas y de la comunidad. (FAB), leemos algo que nos gusta: “¿Cómo desnudar el manicomio sin caer en la arrogancia de la libertad?”; pregunta adecuada, no es fácil contestarla, no es automática, no se llega a ella sin pensarse. Nos tira un rechazo: “pensar la escuela no es abrazar una pedagogía alternativa”.

Percibimos que había cierta afinidad, por ahí medio misteriosa, una especie de clima o ambiente común entre ese texto y esta escuela. Estas experiencias poco convencionales, por así llamarlas, no poseen una traducción a la mano, no tienen un reportorio armando. Cada vez que hablamos de lo que hacemos es como si las palabras se tragaran todo lo que hacemos.

El Manifiesto basura del FAB nos tira preguntas piolas3Manifiesto Basura (fragmento)
Manifestarse no es repetición de consignas panfletarias, ni manifestaciones que cargan siempre con las mismas banderas.
Manifiesto como expresión de lo plegado.
Desplegar como acto de creación.
Creación no como soplido de inspiración, sino como movimiento a empujar.
Empujar no como acto de invasión de un cuerpo sobre otro, sino como choque de fuerzas necesarias para armar condiciones de trabajo.
Condiciones de trabajo que no son para todos y todas. No por cuestiones elitistas ni sectarias, sino por combinaciones que se componen por afinidades.
Afinidad a la misma curiosidad existencial.
Complicidad que deviene afinidad investigativa.
Afinidades de  investigación, que no tienen que ver con compartir el objeto de estudio.
Somos parte del enigma. Si el objeto está en todas partes: adentro, afuera, adelante, atrás, arriba, abajo, a la derecha, a la izquierda; no está en ninguna. Si no hay objeto, se hace imposible el sujeto
Si no hay sujeto, aunque si cuerpos vivientes, no habría jerarquías que habiliten la colonización de los supuestos objetos a estudiar.
Hay planos, territorios, situaciones. Se trata de ver como salimos y entramos de esos espacios. Hay potencias y encuentros.
Creamos condiciones para el juego, y así movernos entre intensidades.
Espacio de pensamiento más que grupo de estudio o investigación.
Pensar es producir vida.
Si nos importa la expresión no es por cuestiones terapéuticas, ni interpretativas; sino por convidar al mundo algo del mundo.
. Insistimos: no son rápidas de respuestas, exigen demora. Y esos merodeos escrituriles se pueden traficar, llevar a otras experiencias, otras instituciones; pero no de cualquier forma, la apuesta es tratar de ver los procesos de investigación de una pregunta y los efectos que tiene… Muchas experiencias no tienen palabras, cuando se procura ponerlas en palabras aparece lo extraño, lo raro no posible de traducir, hasta de entender. Cuando los cuerpos actúan hay como una comprensión más allá incluso de la propia experiencia.

Así empieza una conversación…

Organizar las ganas

La Ventana (LV): Vemos mucha afinidad entre el FAB y lo que nosotros hacemos en la escuela como La Ventana, un grupo que tenemos ahí más allá de lo institucional. De a poco nos fuimos corriendo y armando un espacio de pensamiento medio clandestino donde vienen vecinos, estudiantes, docentes… todos los jueves desde hace 9 años, un espacio para pensar al margen del dispositivo escuela y que no sabemos cómo se traduce eso en la escuela, pero sí sabemos que hay algo que va y viene de ahí. Es un espacio abierto, la gente sabe que está, que puede acercarse, como en muchos espacios hay algunos bastante reactivos sin interés, pero hay otros que van, están, se convocan ahí. Genera efectos, no se sabe muy bien ni por qué, es medio misterioso, sin embargo hay algo que pasa ahí, nosotros vemos también en la escuela qué cosas pasan en la ventana, lecturas que nosotros podemos hacer de la realidad, de las situaciones, de alguna manera vuelven al resto, no sabemos muy bien cómo. Quizás llevado en los cuerpos de algunos docentes que sí están en La Ventana, que trabajan dentro del aula lo que nosotros trabajamos en La Ventana. Nosotros decimos que hay un derrame que no sabemos bien cómo pero se da.

Frente de Artistas del Borda (FAB): Cuando nosotros decidimos hacer una publicación, algunos del Frente de artistas, nos juntamos justamente a intentar problematizar algo que nos viene haciendo ruido, todo empezó con alguna tensión, tenemos ganas y queremos también desarmar. Nosotros queríamos cuestionar las banderas del manicomio pero después aparecen las banderas de la desmanicomialización y te ponés el casette, ponés play y ya está… no es fácil, es un trabajo. Pide constancia, presencia, estar, con lo enquilombado que esto a veces resulta.

LV: Nosotros pensábamos en la pregunta ¿Cómo desnudar el manicomio sin caer en la arrogancia de la libertad? Y por lo que entiendo ustedes están en algo que es entre el manicomio y la desmanicomialización. A mí me da la sensación de que nosotros en la escuela tenemos un pasaje parecido que es: entre lo escolar y lo no escolar hay cosas, en el medio hay hipótesis que se van armando.

FAB: En una clase de la Facultad, justo ayer, una de las cosas que salía era cómo desnudar lo facultativo, la escuela, el manicomio, que para mi gusto son dos caras de la misma moneda. Dicen: “ustedes están queriendo incluir un pensamiento en el dispositivo facultativo y nos toman lista”. Rápidamente se va para el lado de “da lo mismo todo”, da lo mismo que vengas o que no vengas, da lo mismo que vos puedas desplegar algo de lo que estamos tratando de transmitir. Es difícil, no sé bien cómo es pero casi siempre aparecen estos dos polos que a mí me ponen muy nervioso y no tengo la respuesta tan rápido como para decir “no me estás entendiendo”.

Es como preguntar: ¿hay reglas? Y sí, sino ¿cómo jugás? ¿Cómo sabemos a qué estamos jugando si no hay reglas? Pasa todo el tiempo. En el FAB hay una discusión muy fuerte circulando en torno a las asambleas, porque hay mucha gente que no va. Entonces se genera un vale todo, un da todo lo mismo. “Voy al taller y no voy a las asambleas. Ya está, listo”. Empieza a surgir que lo más importante es el taller, entonces se puede faltar a la asamblea. Lo que pasa es que esa regla no se puede desarmar, si hay una regla es porque intenta armar algo que es que nos encontremos y nos juntemos a pensar algo. No es tan difícil, pero de repente sí es difícil. Entonces, ¿cómo nos organizamos para encontrarnos?

La arrogancia de la libertad es pensar que vos podés no ir a la asamblea, eso no es ser libre. “Al final se ponen en autoritarios y son lo mismo que el manicomio”. Pero si no, la libertad, ¿qué es? ¿Tener mil laburos y no poder dedicarle el viernes a la tarde a la asamblea?

Hay algo que también se instala mucho, como la dificultad, y más ubicándola en la época, de estar presente en una actividad o en una cosa que uno hace entre tantas otras. Y en eso de no detenerse a pensar y a habitar los espacios pasa mucho esto: “Voy y hago el taller y no participo de otros espacios”, pensando que esos espacios no son parte del encuentro o que yo ya di lo suficiente y estoy ocupado y además es ad honorem, o sea no hay plata en el medio, no voy. Entonces empiezan a aparecer una serie de qué cosas son más importantes para uno y otro. Después rápidamente uno cae en “volvamos al encuadre, las asambleas son…”

Entonces aparece la necesidad de decir “bueno, hagamos con los que estamos”. La necesidad es que quede una inscripción de eso, no es que se va porque se tiene tiempo libre, todos trabajamos, pero podés ver cómo hacerte un espacio para pensarte y para habitarnos.

También pensaba en cómo tomar eso como un trabajo, porque se necesita sí o sí un encuadre para que lo desencuadrado del manicomio no te chupe. Y ese encuadre se tiene que resistir de cualquier manera y con los que estén, porque si el manicomio es una organización algo que lo resiste tiene que ser otra organización, porque si no se desparraman las mismas lógicas.

La arrogancia de la libertad todo el tiempo se filtra… a veces uno puede creer que el Frente está por fuera de eso o que uno está por fuera y no, todo el tiempo gana, por eso no hay conquista en ese sentido, no hay progreso. O sea, se conquista y se pierde, te vuelve a ganar aunque sea en lo mínimo. Algo se conquista un segundo y hay que reconquistarlo todo el tiempo, es un ejercicio. La arrogancia de la libertad también es creer que la lógica manicomial no te va ganar todo el tiempo.

Cómo hacer para desandar al manicomio teniendo en cuenta el edificio, aparte de sus lógicas. Cómo hacer para desandar esas lógicas, para que aparezca otra cosa o que vuelva a aparecer algo que estuvo aplastado por esas lógicas y por esa institución.

Desandar el manicomio… Desandar y “encantar” el manicomio…

Volviendo a la frase que nos convocó pensaba que la arrogancia de la libertad, en el Frente y en general también, es también creerse más de lo que podés. Creerse una organización superpoderosa, que puede ir a mil marchas, a mil reclamos, hacer mil talleres. Somos diez, quince, y tampoco se puede hacer tanto. Eso también es la arrogancia de la libertad.

Encantar el manicomio. Método reseteo

FAB: Nos ponemos a pensar en esto de qué sería cómo desandar el manicomio. Aunque podría ser una producción de teatro desandar el manicomio, lo veo más en lo imperceptible, en lo cotidiano, en el pasilleo, en el “somos todos iguales” aunque no seamos iguales.

El miércoles fuimos al Frente con pibes de un secundario que hacen una radio, y vi a una de las pibas de dieciséis años relacionándose con Eber, un flaco que está internado hace un montón de tiempo y él, como Víctor o Pablo, son propensos a que uno infantilice el trato aunque uno ya lo tenga recontra laburado, la situación te lleva a un trato infantil aunque no lo tengas. Esta piba hizo en un día lo que a mí me costó seis años y me sigue costando, de entrada lo trató como a cualquiera, le encontró el punto y lo bolaceó. Más allá del bolaceo, como se maneja con todos se manejó con él.

Encantar el manicomio, nos parece, también tiene que ver con no querer todo el tiempo que sea otra cosa, es lo que es. Encantar eso es estar en lo imperceptible también. Yo no digo encantar en el sentido de que sea una fiesta, más bien es no estar todo el tiempo con la idea de progreso. Se conquista un segundo, no es que si vamos a otro lado está allá. Es lo que es. El otro día hablábamos de encantar el reseteo… El reseteo sería el mecanismo de no aprender, las conquistas que se pierden. Creer que eran por acá cuando eran por allá y tener que volver a pensarlo.

Todo el tiempo pasa, es así. Se vuelve a cero, al nivel uno. Poder encantar eso porque es lo que es. No es querer sacar eso del medio y que sea progresivo para ir hacia un lugar mejor. No hay un lugar mejor.

Viejo pero nuevito sería el reseteo, algo que parece igual pero es nuevo.

LV: No se trata de irse sino de recrear para salir de la dicotomía de irse a otro lado. Y es cada vez también.

A mí me pasa, por ahí a ustedes también, que este reseteo te hincha un poco las bolas, diez horas para discutir siempre lo mismo… pero tengo la sensación de que la diferencia entre laburar en un banco y en esto es que está la confianza. Estoy cansada pero no es trascendental. Si no, ¿cuál es la diferencia?

FAB: Para mí también hay que encantar el reseteo, porque es distinto cuando vas a discutir con los dinosaurios de la escuela, ahí vas a perder toda la fuerza, no hay ni que hablar. Reclamarles algo es perder fuerza.

Está el reseteo burocrático, con ese es imposible. Ahí perdés siempre, tenés que pensar estrategias.

Escrituras en guerra: anti consenso y provocación

FAB: El Manifiesto basura es parte de un libro, retazos de discusiones que fueron quedando. Escrituras por necesidad, en qué estamos, qué hacemos…

No es una propiedad privada, lo escribe un cuerpo con alguna sensibilidad que pasó por ahí y tuvo la necesidad de escribirlo. Todos los textos que forman el libro, incluido el Manifiesto basura, fueron leídos y discutidos en el espacio que nos reúne. Se fueron modificando cosas por esas discusiones que dispararon a que otro u otra escriba otra cosa. No fue todos sentados escribiendo, son textos que son partes, cachos, fragmentos de conversaciones, pensamientos, imágenes.

Como el texto se abrió al Frente va a generar cosas. No es la representación del Frente. No hay homogeneidad, no decimos todos lo mismo, no pensamos todos lo mismo. El consenso y estar de acuerdo no es un punto, no tenemos que aprobar todos la publicación. De hecho sigue habiendo discusiones sobre cosas que ya decidimos.

LV: En relación a los fragmentos, nosotros hicimos hace unos años una experiencia de un vitral y hablamos de la escuela vitral. El vitral son pedazos de un vidrio que se rompió y se recompone, cada uno con una lógica, un color, una forma. La escuela vitral viene a ser una metáfora de ese armado pos estallido, con esos fragmentos algo se arma. La escuela de a cachos…

¿Cómo llegaron al momento de decir “el texto ya está, es este”? Porque un texto puede seguir produciéndose eternamente

FAB: Lo queríamos sacar para los treinta años del Frente que fue en noviembre del año pasado, pensamos si queríamos que nos marque esta fecha o hacerlo con tiempo. Una fecha fantasma tenés que poner porque si las discusiones siguen abiertas seguís y seguís. Lo que no quiere decir que no se siga discutiendo. Surgió pensando si es posible continuar en el manicomio y también cuestionar la lógica manicomial. Provocar un poco, de hecho es un texto que va a generar polémica seguramente. Muchas veces para provocarnos, algunos textos son provocadores para la misma práctica porque justamente los escribimos desde estar afectados de situaciones del taller.

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Notas   [ + ]

1. ¿Quiénes somos? ¿Nos develaría acaso el contarles quiénes somos? ¿Hay alguna esencia que nos podría de antemano definir? ¿Hay alguna coagulación identitaria que nos pondría a salvo de alguna de las muchas ambivalencias de época? En principio podemos decir que somos un grupo de personas (¿diez?, ¿quince?, ¿importa cuántos?) que se juntan una vez por semana desde hace más de 2 años en una sala de cuatro por cinco metros con una ventana que da a la calle Artigas, en el barrio de Flores, a conversar los jueves a la mañana. Así que, diremos con muchas dudas, que vamos siendo cada vez, un grupo de personas que intenta encontrarse, y a veces lo logra (…)
Hace tiempo que se habla de la tramitación de la muerte de la escuela tal cual como fue otrora creada, inventada… Vale la aclaración entonces. También funciona allí ocasionalmente en ese lugar donde nos reunimos, la dirección de una escuela. La ventana surge entonces desde los escombros de una escuela de oficios (el Centro de Formación Profesional Nº 24), como los yuyos que crecen a veces entre las grietas de un adoquín, de entre las entrañas de una dirección indireccionada. La Ventana, arriesgamos entonces, es un lugar que nace donde todo parecería estar cerrado y cargado de representaciones y sentidos plenos. Grupalidad colectiva-afectiva allí donde sólo o mayoritariamente “debería haber” estatalidad aglutinando, y donde hoy sabemos, proliferan los desorientados proyectos individuales (…)
Texto completo en el sitio:http://laventana-cfp24.blogspot.com.ar/p/quienes-somos.html
2. El Frente de Artistas del Borda es una experiencia que surge a fines del año 1984 con el objetivo de construir colectivamente producciones artísticas, posibilitando que, a través de diferentes formas de presentación, se genere un continuo vínculo con la sociedad. Cuestionando de esa manera el imaginario social con respecto a la locura, realizando así una práctica desmanicomializadora. El FAB cuenta con 12 talleres gratuitos a los cuales concurren personas internadas, externadas y de la comunidad.
3. Manifiesto Basura (fragmento)
Manifestarse no es repetición de consignas panfletarias, ni manifestaciones que cargan siempre con las mismas banderas.
Manifiesto como expresión de lo plegado.
Desplegar como acto de creación.
Creación no como soplido de inspiración, sino como movimiento a empujar.
Empujar no como acto de invasión de un cuerpo sobre otro, sino como choque de fuerzas necesarias para armar condiciones de trabajo.
Condiciones de trabajo que no son para todos y todas. No por cuestiones elitistas ni sectarias, sino por combinaciones que se componen por afinidades.
Afinidad a la misma curiosidad existencial.
Complicidad que deviene afinidad investigativa.
Afinidades de  investigación, que no tienen que ver con compartir el objeto de estudio.
Somos parte del enigma. Si el objeto está en todas partes: adentro, afuera, adelante, atrás, arriba, abajo, a la derecha, a la izquierda; no está en ninguna. Si no hay objeto, se hace imposible el sujeto
Si no hay sujeto, aunque si cuerpos vivientes, no habría jerarquías que habiliten la colonización de los supuestos objetos a estudiar.
Hay planos, territorios, situaciones. Se trata de ver como salimos y entramos de esos espacios. Hay potencias y encuentros.
Creamos condiciones para el juego, y así movernos entre intensidades.
Espacio de pensamiento más que grupo de estudio o investigación.
Pensar es producir vida.
Si nos importa la expresión no es por cuestiones terapéuticas, ni interpretativas; sino por convidar al mundo algo del mundo.